
Se puede utilizar tinta híbrida en la impresión: acrílicos sin disolventes junto con pigmentos a base de agua. Pero el problema no radica únicamente en la potencia del aparato utilizado. El verdadero problema es el espectro de luz emitida. Las lámparas UV de arco de mercurio convencionales emiten un perfil de luz fijo; cuando la absorción del fotoiniciador no coincide con ese perfil, se producen problemas como falta de adherencia entre las capas de tinta y la aparición de agujeros en la superficie. Nuestras lámparas están diseñadas para permitir un control preciso del espectro de luz, de modo que se pueda adaptar la emisión a las características químicas de la tinta, y no al revés.
Lo importante es la forma en que se distribuye la luz emitida y cómo afecta a esos picos de absorción. Nuestras lámparas utilizan tecnología de descarga de vapor de mercurio a alta presión, sin óxido de ozono. Además, cuentan con envoltorios de cuarzo recubiertos con material dicróico, lo que permite controlar la densidad espectral de la luz. Se obtiene así un dominio ajustable en el rango de 365–405 nm, además de un control preciso sobre el pico a 313 nm, que suele causar un curado excesivo en los sistemas a base de agua. La intensidad máxima de la luz se determina en el centro del arco, y mantenemos una salida espectral consistente durante toda la vida útil de la lámpara. La eficiencia del reflector se mantiene gracias a una geometría elíptica precisa y capas dieléctricas de alta reflectividad.
Esto funciona bien en la impresión con tinta mixta: se necesita una sola lámpara que pueda ser ajustada tanto para el reticulado de las resinas como para un curado más suave de las tintas a base de agua. Al cambiar la longitud de onda dominante y controlar el ancho completo del pico de intensidad, se puede lograr un curado adecuado de cada capa de tinta, sin dañar el sustrato ni dejar monómeros no curados. El resultado es una mayor velocidad de impresión, menos rechazos y un curado estable con menos consumo energético, lo que reduce la carga térmica y el consumo de energía.
Algunas notas prácticas: el ajuste espectral solo funciona si la potencia de la lámpara, el reflector y las condiciones de curado están bien equilibrados. Los integradores deben verificar la longitud del arco, el cambio en el espectro al final de la vida útil de la lámpara y la conexión entre los componentes. Es necesario asegurarse de que haya un flujo de aire constante y que la posición de la lámpara sea reproducible; la uniformidad de la luz emitida depende de la distancia y de las variaciones térmicas. También es importante utilizar un radiómetro. Es necesario realizar pruebas de dosis-respuesta para cada tipo de tinta. Esa es la única manera de garantizar un curado consistente y preparado para la producción, evitando así los rechazos.